La evolución es más negativa si sumamos las ventas de microbuses de más de nueve plazas, ya que las 3.004 unidades totales suponen un 2,3% menos que el año anterior.
Éstas implican, sin embargo, una cierta recuperación sobre los cinco primeros meses del año, cuando la caída acumulada era del 5,5%.
La evolución hasta septiembre ha sido dispar por tipo de vehículos. Mientras las ventas de autocares, que suponen el mayor volumen de unidades de este mercado, descendieron un 8,9% sobre el mismo periodo de 2005, situándose en 1.658 unidades.
Por otro lado, las de autobuses urbanos crecieron un 40,39% hasta septiembre, alcanzando las 782 unidades, según Aniacam (Asociación Nacional de Importadores de Automóviles, Camiones y Motocicletas).
Ambos mercados han estado liderados en España hasta septiembre de este año por el fabricante italiano Iveco, con una participación del 20,8% en el segmento de autocares, seguido por Volvo con el 18,9%, MAN con 17,3%, Mercedes con el 16% y Scania con el 13,3%.
En el segmento de autobuses urbanos tres marcas copan casi el 78% del mercado en un ajustado reparto: Iveco (26,9%), MAN (25,7%) y Mercedes (25,1%).
Francisco Unda, director de Irisbus, la división de autobuses y autocares del grupo italiano Iveco para España y Portugal, justifica el estancamiento del mercado por la entrada en vigor de la nueva normativa europea sobre emisiones Euro 4 en octubre de 2006.
«Los clientes siempre manifiestan resistencia a aquello que conlleva un cambio de operativa y más si les supone un gasto adicional; por ello se ha producido un gran número de pedidos antes de la entrada en vigor de la nueva normativa», explica.
El mercado español de autocares experimentó tres años seguidos de fuertes crecimientos, un 23,8% en 2003, un 21,6% en 2004 y un 4,9% en 2005. Las ventas de autobuses urbanos crecieron en 2005 un 27,2% después de tres años seguidos de caídas.
La evolución de ambos segmentos de mercado está marcada por diferentes influencias. En el de autobuses, las compras las realizan los ayuntamientos o empresas públicas o semipúblicas de transporte urbano.
En este caso la proximidad de las elecciones municipales suele suponer un repunte de compras, como está pasando este año.
En cuanto a los autocares, destinados al transporte interurbano de media o larga distancia y turístico, la evolución de las ventas viene marcada precisamente por la afluencia de turistas o la apertura de nuevas rutas entre ciudades.
El sector del transporte de viajeros por carretera, incluido el urbano, traslada un total de 1,2 millones de personas al año en España.
El transporte interurbano, en el que existen más de 800 empresas privadas —según el Ministerio de Fomento—, factura unos 3.000 millones de euros anuales, emplea a más de 70.000 personas y cubre una red de 250.000 kilómetros comunicando más de 10.000 núcleos de población, según Fenebús (Federación Nacional Empresarial de Transporte en Autobús).
En cuanto a la antigüedad del parque, se ha ido modernizando en los últimos años. En 2002 casi el 44% de los autobuses y autocares que circulaban tenía más de 10 años, y ese porcentaje se ha reducido al 38,6% en 2005.
España es el primer país europeo productor y exportador de vehículos industriales, lo que incluye autobuses y autocares.
Sin embargo, sólo existe en nuestro país una empresa que produce las bases de estos vehículos —los chasis—, Irisbus, filial del grupo italiano Iveco, que los monta en su factoría de la Zona Franca de Barcelona.
El origen de Irisbus es el resultado de una joint venture entre Iveco y Renault en 1999. Ambas empresas fusionaron sus divisiones de autocares y autobuses y situaron la sede de la nueva sociedad en España. En 2002, Iveco tomó el 100% del capital de la sociedad.
La producción española descendió en los últimos dos años, pero en 2006 se ha invertido la tendencia. Hasta septiembre la producción de la planta de Barcelona ha crecido un 38,15%.
Aunque en España sólo existe una fábrica de chasis sí hay una gran industria carrocera, posiblemente la más importante de Europa por su alto nivel competitivo, tecnológico y de diseño.
Si bien estas empresas trabajan tanto para camiones como autobuses y autocares, sí hay cierta especialización. Los carroceros más fuertes en interurbanos son el guipuzcoano Irizar, los gerundenses Noge y Beulas, el cordobés Farebus, el navarro Sunsundegui, el manresano Obradors o los portugueses Marcopolo y Salvador Caetano.
Especialistas en carrocerías de urbanos, aunque también trabajan para otros segmentos, son el gallego Castrosua o el zaragozano Hispano Carrocera.
Incluso algunos fabricantes como Scania tienen un acuerdo exclusivo con el carrocero español Irizar para vender vehículos completos en todo el mundo.
Los fabricantes han trabajado intensamente en los últimos años para llegar a tiempo a la entrada en vigor de las normativas europeas sobre emisiones Euro 4 y Euro 5.
La primera acaba de hacerlo en octubre para las nuevas matriculaciones, un año más tarde que en los turismos y los comerciales ligeros o furgonetas, y la Euro 5 se empezará a aplicar en octubre del 2009, también para nuevas matriculaciones. Desde octubre de 1999 regía la Euro 3.
Las normativas no han supuesto hasta ahora un gran incremento en el coste de los vehículos. Las reducciones de emisiones se conseguían optimizando la combustión con la ayuda de la electrónica, aunque eso implicaba un mayor consumo de combustible.
Lograr la reducción de emisiones que marcan la Euro 4 y Euro 5 implica ayuda externa y los fabricantes han optado por dos tecnologías.
La Reducción Catalítica Selectiva (SCR) es un sistema que utiliza un aditivo, el AdBlue, básicamente compuesto por urea, que se inyecta en los gases del escape para disminuir los niveles de NOx (óxidos de nitrógeno) y monóxido de carbono (CO). Es la opción que han tomado Mercedes, DAF, Iveco, Volvo y Scania para cumplir la Euro 5.
La otra tecnología se denomina EGR (Exhaust Gas Recirculacion) y supone reintroducir una parte de los gases del escape en la cámara de combustión, pero esto exige que los vehículos dispongan de catalizador y filtro de partículas y sólo permite cumplir la Euro 4. La utilizan MAN y Scania.