Fuente: lne
GIJÓN: «Los accesos, según los estudios de tráfico y la concepción del Principado, se harán con una doble calzada en condiciones, no un acondicionamiento, como se habló al inicio»
-Llevan hablando de ZALIA más de un año. ¿Cuándo estarán en condiciones de concretar el proyecto?
-Estamos en plena tramitación del plan especial que ordenará el ámbito (400 hectáreas) de la futura plataforma logística. A la vez, estamos avanzando en el proyecto de urbanización de lo que será la primera fase (40 hectáreas), contemplando también en este trabajo el proyecto de expropiación, si es que fuese necesario. Si se cumplen nuestros objetivos, en los últimos días de 2007 o principios de 2008 podríamos considerar el inicio de las obras de urbanización de la primera fase. Un plazo récord.
-Ya han sometido la documentación ambiental a una primera información pública. ¿El balance?
-El documento de referencia ambiental ha sido aprobado por parte de la dirección general competente. Curiosamente, sólo hemos recibido nueve escritos, entre alegaciones y consultas oficiales. Ninguno es de los vecinos. Esos escritos ya están siendo considerados, lo que nos da pie a seguir trabajando en dos ejes fundamentales: la adquisición de suelo y la relación con las empresas interesadas en asentarse en ZALIA.
-¿Hay demanda para las 40 hectáreas de la primera fase?
-Y para más. Se está valorando incluso una primera fase superior a la prevista. No estamos vendiendo humo. Hay proyectos empresariales que podrían empezar en cuanto tengamos aprobado el plan especial.
-Pero son muchos los desarrollos industriales en marcha.
-Se acaba ahora el polígono de La Peñona, se va a desarrollar La Lloreda, Bobes,... Es cierto. Pero, todavía hace muy poco, FADE -la patronal de los empresarios asturianos- solicitaba una ampliación de la ZALIA. Por un lado, hay que mirar más allá para que no nos pille el toro como en otras ocasiones y, por otro, hay que hacer compatible la demanda de suelo con la realidad.
-¿Ya han firmado acuerdos con empresas interesadas?
-No hay nada firmado, aunque podríamos haberlo hecho. Pero entendemos que, por una cuestión de seriedad, no se debe firmar ningún tipo de acuerdo hasta que se apruebe inicialmente el plan especial.
-¿No acabará convirtiéndose ZALIA en un cajón de sastre?
-La demanda proviene de operadores logísticos, empresas de distribución y empresas industriales, todas solventes y con vocación de crecer. Tramitamos el plan especial de todo el conjunto considerando el horizonte final de la plataforma, porque entendemos que el suelo debe tener un reparto coherente y ordenado. Esto no va a ser una suma de parches y necesidades inmediatas. Por eso también hablamos de tres grupos de actividad. Hay muchos más, pero los hemos discriminado.
-Discriminado, ¿cómo?
-En el buen sentido. Consideramos que en la ZALIA son interesantes proyectos que tengan mucha relación con los puertos, que generen tráficos, que tengan un peso logístico importante, que sean intensivos en la creación de empleos. En lugar de hormigonar sin más y ver luego quién llega, aquí queremos ir hacia una especialización de usos. Eso es lo que va a marcar la diferencia con otros parques empresariales, además de que se ofrecerán servicios que aporten un valor añadido.
-¿No temen que la ZALIA provoque una deslocalización de las empresas locales y al final acabemos compitiendo con nosotros mismos?
-A ver. Aquí sería un error que viniese un señor que hiciese puertas para las Cuencas. De todas formas, la sociedad de la ZALIA está presidida por el consejero de Ordenación del Territorio y en el consejo de administración también está la Consejería de Industria, lo que nos permite abordar un desarrollo cohesionado del suelo industrial asturiano.
-¿Por qué decidieron hacer el proyecto por fases? Da sensación de que menguó al cocer.
-Queremos que la ZALIA sea un traje a medida de las necesidades de las empresas. El plan especial será para las 400 hectáreas, pero si mañana llega una empresa que demanda 300.000 metros cuadrados, basta con hacer el proyecto de urbanización y conectarlo a lo existente.
-¿Qué tal su relación con los vecinos de San Andrés afectados por este plan?
-Bien. Estamos llegando a muchos acuerdos.
-Traslade esos acuerdos a número de fincas.
-Hemos comprado 70 hectáreas de terreno y 27 piezas, entre casas, hórreos, fines de semana,... Aunque habrá unos 150 propietarios en la zona, confiamos en llegar al 90 por ciento de acuerdos antes de llegar a la expropiación. Está claro que tenemos que poner sobre la mesa propuestas interesantes, pero sin generar agravios comparativos y estableciendo precios justos.
-¿Qué entiende por precios justos?
-El precio de mercado real con una mejora, para hacer más atractivo el acuerdo.
-¿Están valorando el suelo como rústico o según la calificación que tendrá cuando se urbanice la ZALIA?
-Para determinar el precio del suelo hay que considerar los costes de urbanización, etcétera, no sólo las expectativas. Hay que tener en cuenta, además, que la nueva ley del suelo que entra en vigor el 1 de julio cambia por completo el sistema de valoración. No es de recibo que alguien que compró hace dos años un prao a 3 millones de pesetas nos pida ahora 30. Y habrá 10 casos de ésos. No digo que hayan comprado el terreno para especular, pero tampoco pueden convertirlo ahora en un fin especulativo.
-¿El trato con Aceralia es el mismo que con los vecinos?
-No hay trato de favor ni regalos a nadie. Aceralia no regala el suelo; nos lo vendió al mismo precio que a otros industriales. Lo que se paga parecerá mucho o poco, pero la pauta es la misma para todos los propietarios.
-Los apoyos que los vecinos de San Andrés se han buscado en Europa, ¿por dónde están mordiendo?
-Hasta donde yo tengo noticias, en ningún sitio están mordiendo a ZALIA. Además, no creo que la intención de Bruselas sea bloquear este proyecto. Nosotros, desde luego, estamos cumpliendo escrupulosamente la ley y no hemos dado pie a nada de eso.
-Pero comprar suelo en una determinada parroquia antes de tener todos los parabienes medioambientales, ¿no es poner el carro delante de los bueyes?
-Cuando cambia la ley y obliga a estudiar alternativas, nosotros ya lo habíamos hecho. Barajamos un total de cinco. Luego, por razones técnicas, medioambientales, de accesibilidad,... quedaron reducidas a Guimarán y San Andrés.
-¿Cuál será el perfil económico y el modelo de gestión del proyecto?
-Caben distintas fórmulas en el modelo de gestión, desde la venta a empresas con proyectos serios al derecho de superficie, el alquiler, modelos concesionales, por ejemplo, para la estación intermodal... Incluso cabe que la estación la hagamos participando nosotros mismos junto a los operadores ferroviarios que pudieran estar interesados. Buscamos el equilibrio financiero. No estamos pensando en ganar, pero tampoco queremos perder.
-¿Qué presupuesto barajan?
-Tenemos un capital social de 6 millones de euros y hemos suscrito tres líneas de crédito con tres entidades financieras para seguir con el plan de trabajo que hay sobre la mesa, para seguir comprando suelo y para iniciar la urbanización de la primera fase. En un par de meses tendremos claras las magnitudes de todo el proyecto, de las 400 hectáreas. Son cantidades muy serias. Los accesos, por ejemplo; estamos hablando de un corredor industrial que cosería Gijón, Avilés, los puertos asturianos y la ZALIA. Será una vía de tamaño considerable, sobre la que ya están trabajando el presidente del Principado y el consejero Buendía.
-Entonces, ¿se hará finalmente una autovía?
-Según los estudios de tráfico que tenemos y la concepción del Principado, lo que se hará es una doble calzada en condiciones. La conexión vendría de Aboño, Jove, Tremañes, La Peñona,... De ahí bajaríamos a ZALIA, continuaríamos al Montico, Tabaza y Avilés. Es una conexión de todo el desarrollo industrial de Asturias de primera magnitud. Encima, tenemos la Autovía Minera y la futura AS-II, con posibilidades de conexión, a través de Veranes, con ZALIA, con ese corredor industrial, con la Autovía del Cantábrico y con la Ruta de la Plata. Cuando presentamos a gente de fuera de Asturias este mallado de infraestructuras se quedan sorprendidos.
-¿A quién compete llevar a cabo este tejido viario?
-El plan especial considera los accesos de ZALIA a La Peñona y de ZALIA al Montico, y el Principado va a desarrollar el corredor industrial. El tráfico que se está considerando no es para un acondicionamiento de calzada como se habló en un inicio, sino para una carretera de Dios te ampare.
-Todo eso es muy ambicioso, pero, ¿se atiene a la realidad granelera de El Musel?
-Sin renunciar al liderazgo de El Musel en graneles sólidos, hay que apostar por la diversificación. Hoy, sin duda, no tenemos ese peso deseable, pero tenemos otras cosas y hay que tratar de ser competitivos en esos otros valores. Muchas empresas no vienen a Asturias para sacar o meter sus contenedores a costes competitivos, y los proyectos que estamos considerando son precisamente para romper esa inercia histórica.
-¿Tiene capacidad el Principado para decirles a los grandes operadores que dejen de salir por Vigo o Bilbao?
-Sí la tiene. Si mañana reunimos las condiciones adecuadas, podemos invertir esa realidad de exportar por Bilbao.
-En la plataforma logística tendrá cabida la industria. ¿Habrá una ZALIA sucia?
-La ZALIA sucia yo no la conozco. No existe ni en la concepción del proyecto ni en la demanda. Sin abandonar el principio de que trabajamos en función de las necesidades de los empresarios, se reservará el 70 por ciento del suelo a la actividad logística, y el 30 restante, a la industrial.