Fuente: laeconomia.com
El petróleo se acaba, es contaminante y está en gran medida en manos de países inestables. Por tanto, se impone la utilización de vegetales para reducir su consumo. No es una utopía. De hecho, España ya se ha obligado a que casi un 6 por ciento del combustible de automoción que utilice en 2010 provenga de esta fuente verde.
Centenares de miles de hectáreas de remolacha, soja y cereales, entre otros, van a ser plantadas para atender la creciente demanda. La rentabilidad de la agricultura murciana y la orografía de la Región la dejan fuera de esta gran reconversión agraria. Donde la Comunidad entra de lleno es en la producción de los nuevos combustibles, los llamados biocarburantes.
El Valle de Escombreras, en Cartagena, es uno de los puntos del país donde se desarrollan más proyectos de producción de biocombustibles. Precisamente ahí entró en funcionamiento en 2001 la primera planta de España. Con las circunstancias actuales “todas las operadoras se están posicionando”, según José Antonio Flores, consejero delegado de Degesco, asociación regional que agrupa a setenta gasolineras independientes. Para Flores, “parte importante de la ampliación portuaria de Escombreras tiene que ver con las plantas que se van a crear para la producción de, sobre todo, biodiésel”.
El biodiésel, aunque teóricamente podría utilizarse como combustible único, se está usando mezclado con gasóleo. En el caso de la gasolina el producto con que se rebaja su componente de petróleo es el bioetanol, un derivado del alcohol producido a partir de cereales, remolacha y caña de azúcar, entre otros, del que España es el primer productor de Europa.
LA PRIMER PLANTA DE BIOCARBURANTES DE ESPAÑA SE ESTABLECIÓ EN CARTAGENA
Una de las tres plantas de bioetanol de España está en Cartagena, apunta el director de Ecocarburantes de la asociación nacional de productores de energías renovables (Appa), Manuel Bustos. “De hecho, ahí se estableció la primera planta del país de bioetanol (2001), que también lo es de biocarburantes, por lo que la Región es la pionera en España”. Se trata de las instalaciones de la empresa Ecocarburantes Españoles, en el Valle de Escombreras.
Pero no es el bioetanol, que según los expertos todavía no está totalmente desarrollado como para no afectar al funcionamiento de los motores -a pesar de ser considerado el sustituto natural de la gasolina-, sino el biodiésel el que centra más proyectos en Cartagena. El bioetanol, de momento, se utiliza más como aditivo de la gasolina que mezclado directamente con ella.
Eduardo Romero, director de Tecnología de Refino de Repsol, explica el protagonismo del biodiésel: “En España refinamos más gasolina de la que necesitamos, pero somos deficitarios en diésel. Así que tiene más sentido producir biodiésel para complementar ese déficit”.
Repsol, en cooperación con Acciona, va a instalar en Cartagena una de las seis plantas de biocarburantes que va a poner en funcionamiento en España entre 2007 y 2009 con una inversión superior a los 300 millones de euros. Con ellas persiguen cumplir cerca de la mitad del objetivo de España en materia de biocombustibles en el año 2010.
En total está prevista la construcción de cinco complejos de biodiésel en Cartagena, según un experto que prefiere no dar su nombre. Esta fuente pronostica que varios de ellos no saldrán adelante. “Muchos se apuntan cuando ven un negocio con ayuda fiscal, pero detrás de esto hace falta mucho conocimiento, tecnología y capacidad de mover el producto. Para ello, o vas de la mano de una petrolera o no vas bien”.
Hace unos días la Autoridad Portuaria de Cartagena concedió a la petrolera italiana Saras Energía el permiso para construir y explotar una nueva planta de biodiésel en Escombreras. El complejo, que podría estar concluido en el próximo año y medio, supone una inversión de 28 millones de euros y generará un mínimo de 300.000 toneladas de combustible al año. “Cada vez hay más demanda de estos productos, por eso realizamos esta apuesta”, explica el presidente de Saras Energía, Accursio Scorza.
VARIOS PROYECTOS EN ESCOMBRERAS
A principios de 2005 la Consejería de Industria firmó un proyecto con la empresa Biodiésel Production S.A., de capital mayoritariamente alemán, para producir otras 300.000 toneladas gracias a una inversión de 30 millones de euros. En el momento de esa firma la Consejería calificó a la planta como “una de las factorías de biodiésel más grandes de Europa”.
En realidad, explica Romero, “el biodiésel es más caro que producir diésel, pero el Estado contribuye con una reducción de impuestos para hacerlo competitivo”. De ahí la profusión de nuevas inversiones. “Porque evidentemente nosotros no somos una ONG”, apunta la fuente de Repsol. En el conjunto del país ya existe más de una treintena de nuevos proyectos (a finales de 2005, según el Ministerio de Industria, únicamente había diez plantas).
La ausencia de impuestos únicamente sirve para igualar el precio de los biocarburantes al del combustible convencional. “Yo no voy a obtener un mayor rendimiento por vender biodiésel”, explica Flores, “pero voy a tener otra alternativa de combustible que muchos clientes me están demandado por ser una energía mucho más limpia”.
La actual apuesta de las operadoras por los biocombustibles se produce, a su juicio, por la presión de la opinión pública: “Por eso es ahora cuando se están construyendo en Cartagena varias plantas”.
“Lo que nos interesa de los biocarburantes”, explica un portavoz del Ministerio de Industria, “es la menor dependencia del petróleo que procura; la posible salida que su explotación ofrece a unos sectores agrarios que están en reconversión y que sabemos que en unos años van a pasar una situación difícil, y la reducción de emisiones contaminantes a la atmósfera”.
EL PETRÓLEO SE VA A ACABAR
“Tarde o temprano el petróleo se va a acabar y en la transición para sustituirlo que ya hemos empezado los biocarburantes juegan un papel central”, apunta Manuel Bustos, de Appa. El director de Refino de Repsol explica que los biocombustibles son un complemento a la demanda energética “en espera de que las nuevas tecnologías permitan utilizar materias primas más baratas”.
Según Flores “lo que se intenta es sustituir parte de los hidrocarburos por un material biológico que no degrade y con el que se cierra un ciclo”. Al ser de origen vegetal el CO2 que produce en la combustión puede ser absorbido por las plantas del entorno “en un 80 por ciento”.
“En el fondo se le vende a la opinión pública el asunto del medioambiente, que tan necesario es”, apunta el consejero delegado de Degesco. “El fondo real de este tema es la dependencia que tenemos del petróleo”, añade.
Bustos, de Appa, aclara que las subidas del petróleo no redundan directamente en un mayor uso de biocarburantes: “Puede que en un momento así el precio de nuestra materia prima suba todavía más, no hay una regla de tres clara en esto”.
“En vez de depender del petróleo de países árabes, iberoamericanos y africanos que muchas veces son inestables, vamos a depender de cultivos que vamos a poder tener en Europa”, explica José Antonio Flores. “Otra cosa es que para las relaciones multilaterales con esos países sea bueno cortar rápidamente esa dependencia”, añade.
"LOS INCENTIVOS FISCALES NO ESTÁN FRUCTIFICANDO"
En vista de que “los incentivos fiscales no están fructificando todo lo que deberían”, explica la fuente del Ministerio, se estableció el año pasado, dentro del Plan de Energías Renovables (PER), el objetivo de alcanzar en 2010 una cuota de ecocarburantes de todo el combustible de automoción utilizado en España del 5,83 por ciento.
En el año 2005 los biocombustibles sólo representaron el 0,44 por ciento de ese mercado, según datos de Appa, por lo que para hacer efectiva esa meta el Gobierno está preparando un Real Decreto que prevé publicar en unos meses. En él se establecerá la cuantía de biocarburantes que los combustibles que sirven las gasolinera del país estarán obligadas a contener para cumplir con el PER. El Ministerio estima que esa cuota podría establecerse en el torno del 2 por ciento, para ir incrementándose hasta alcanzar en 2010 el objetivo del 5,83 por ciento.
Flores explica que “desde ahora y durante el primer semestre de 2007 se prepara muchísima normativa, porque se está corriendo lo que no se ha hecho en estos dos o tres años”. “En este momento la normativa es tan difusa que yo podría mezclar directamente el biocarburante en mi gasolinera”.
A finales de noviembre estaba prevista la firma de un convenio para llegar a establecer un acuerdo sobre los controles de calidad entre Anfac, la patronal de importadores de vehículos, Appa e IDAE (organismo dependiente del Ministerio de Industria). “Con la firma de este acuerdo estamos en otra etapa”, apunta Carlos Mataix, director técnico de la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones, Anfac.
“Dado que esto es imparable, los fabricantes están dando pasos en la buena dirección”, afirma Bustos. “Tenemos noticias de que muchos de ellos han cambiado de la resistencia lógica al convencimiento”.
LA MESA DE LOS BIOCARBURANTES DETERMINARÁ EL PAPEL DE LA AGRICULTURA
En cuanto a la vertiente agrícola, el pasado 11 de octubre se constituyó la llamada Mesa de los Biocarburantes, en la que participan los ministerios de Agricultura e Industria, Appa, la Confederación de Cooperativas Agrarias de España, la Oficina Económica de Presidencia del Gobierno y varias organizaciones de agricultores. Su misión es determinar el papel real que la agricultura española podría tener en el desarrollo de los biocarburantes.
Romero calcula que para cumplir el objetivo del 5,83 por ciento únicamente en diésel “necesitamos 36,4 millones de toneladas de plantas oleaginosas, casi un 10 por ciento de toda la producción mundial”.
“El Ministerio ha presentado un primer escenario que contempla dedicar en el país 1,3 millones de hectáreas a estos cultivos (algo más de la superficie total de la Región de Murcia)”, apunta la fuente de Appa. Aunque, añade, “ya se considera imposible que toda la producción de biocarburantes se base en cultivos autóctonos”. La política agraria de la Unión Europea, PAC, establece una superficie máxima subvencionable de estos cultivos para toda Europa de 1,5 millones de hectáreas. “El resto de la producción debería importarse”. “Hay que verlo también como una oportunidad de contribuir en el avance de países en vías de de- sarrollo”, señala.
Bustos, que es miembro de la Mesa de Biocarburantes, explica que la estimación para España es que llegue a producir únicamente el 25 por ciento del biodiésel que necesitará y casi el 90 por ciento del bioetanol.
“Las plantas que tienen posibilidades de cultivarse en España para hacer biodiésel son la colza y el girasol. La soja y la palma son prácticamente imposibles de producir aquí”, dice Bustos. “En cuanto al bioetanol vale, entre otros, cualquier cereal. Ya se está cultivando cebada, trigo, maíz y remolacha, sobre todo los tres primeros”.
“A la Región le va a tocar muy poquito en lo que tiene que ver con la agricultura”, señala Flores, de Degesco, “porque se necesitan plantaciones muy grandes y planas, que reciben de Bruselas una bonificación de 45 euros por hectárea y año”, una cifra “insuficiente si queremos alcanzar los niveles que nos hemos propuesto”, apunta Bustos. De eso, afirma Flores, se van a aprovechar sobre todo Castilla-León, Castilla-La Mancha y algo Andalucía.
La participación de la Región en el proceso, aclara, es instalando plantas mezcladoras de las que salgan los biocarburantes para venderse en las estaciones de servicio.
LO DIFÍCIL ES ACTIVAR EL CONSUMO
Para Bustos, de Appa, “la industria española de biocarburantes está en condiciones de alcanzar el objetivo marcado para 2010, lo difícil es activar el consumo en España”.
En este sentido el responsable de Degesco explica que, tras “tres años dando el follón” sobre la necesidad de fomentar su uso, a finales de noviembre había convocada una firma con la Comunidad Autónoma para intentar implantar la disponibilidad de biocarburantes en las gasolineras. Actualmente apenas hay un puñado de gasolineras que lo sirven sin mezclas en San Pedro del Pinatar, Puerto Lumbreras, Moratalla, Fortuna y Los Alcázares, según datos de la Agencia de Gestión de Energía de la Región, Argem.
“Ahora mismo”, asegura Flores, “en la Región tenemos la demanda creada, pero no existe una facilidad de acceso al mercado de compra de biodiésel”. El departamento específico de energías del Gobierno regional, por su parte, no ha respondido a los requerimientos para mostrar en este reportaje su postura en la materia.